Los dos motivos por los que el golpe de Estado en Níger pone en alerta a Europa

PARIS.- Francia inició este martes la evacuación de sus ciudadanos “y de aquellos europeos que lo deseen” de Níger, después del golpe de Estado de la semana pasada y el cierre del espacio aéreo decidido por la nueva junta militar. El pustch también activó las alarmas en Europa, y en París en particular, sobre una posible crisis provocada por la ausencia de uranio, que los golpistas habrían decidido dejar de exportar y que Francia utiliza para sus centrales nucleares.

Dos aviones militares llegaron hoy al aeropuerto de Niamey para evacuar a los primeros ciudadanos franceses de la capital nigerina.

“Teniendo en cuenta la situación, las violencias registradas contra nuestra embajada anteayer y el cierre del espacio aéreo que deja a nuestros compatriotas sin posibilidad de dejar el país por sus propios medios, Francia decidió la evacuación de sus ciudadanos y de aquellos europeos que así lo quieran”, indicó el ministerio de Relaciones Exteriores francés.

#Niger | Communiqué intégral du 1er août 2023 ➡️https://t.co/MSvNHmeq6u pic.twitter.com/Lzk4fHBuqO

— France Diplomatie🇫🇷🇪🇺 (@francediplo) August 1, 2023

Según los responsables de la diplomacia francesa, “esa operación de evacuación fue coordinada con las fuerzas nigerinas”. Unos 600 franceses se encuentran actualmente en Níger. Italia también anunció estar lista para evacuar alrededor de 90 personas —sobre un total de 500— que viven en ese país africano, militares en su mayoría.

El lunes, los oficiales que tomaron el poder en Níger y derrocaron al presidente democráticamente elegido, Mohamed Bazoum, acusaron a Francia de querer “intervenir militarmente”, versión desmentida por París de inmediato.

“Es falso”, declaró la ministra de Relaciones Exteriores, Catherine Colonna.

“Hay que desmontar las intoxicaciones y no comprar cualquier mentira”, insistieron este martes fuentes diplomáticas aludiendo a los múltiples eslóganes antifranceses que marcaron el domingo la manifestación frente a la embajada de Francia en Niamey.

Miles de personas quisieron ese día entrar en la sede diplomática, antes de ser dispersadas con tiros de granadas lacrimógenas. Poco antes, el presidente Emmanuel Macron había advertido que Francia replicaría “en forma inmediata e intratable” a todo ataque contra los ciudadanos franceses y los intereses de su país en Níger.

París no fue el único que levantó la voz. El golpe de Estado provocó una ola de reacciones internacionales inmediatas. En la región, la Comunidad Económica de Estados de África del Oeste (Cedeao) dio una semana a los golpistas para restablecer al presidente Bazoum en sus funciones. Estados Unidos, a su vez, tardó escasos minutos en agitar la amenaza de una suspensión de sus acuerdos bilaterales económicos y de seguridad. Numerosas capitales europeas también anunciaron el cese de sus ayudas al desarrollo.

Fuente de uranio

Las prontas reacciones políticas no ocultaron, sin embargo, los temores de muchos sectores políticos, preocupados por la posibilidad de que la nueva junta cortara el suministro de uranio necesario al buen funcionamiento de las centrales nucleares europeas. Los expertos califican esos temores de “infundados”.

“Ni Francia ni Europa dependen de un sitio preciso, de ninguna sociedad en particular ni de ningún país para garantizar la seguridad del aprovisionamiento en uranio para sus centrales nucleares”, afirma la geógrafa Teva Meyer, especialista de la geopolítica nuclear.

Contrariamente a otras fuentes de energía, como el gas o el petróleo, el uranio natural no es raro y se encuentra en gran cantidad en muchas partes del globo.

Esa disponibilidad reduce los riesgos de dependencia energética y contiene los eventuales aumentos brutales de precio. Por otra parte, en la medida en que puede volver a ser enriquecido, es un mineral que ofrece una mejor independencia energética que otras fuentes de energía”, analiza el economista Jacques Percebois, director del Centro de Investigación en Economía y Derecho de la Energía.

A escala mundial, Níger produce solo el 6% del uranio, muy lejos de Kazajistán, Canadá o Australia.

“El problema se plantea en realidad para Níger, ya que ese país, uno de los más pobres del mundo, solo cuenta con el uranio, que concentra el 60% de sus exportaciones”, señala Percebois.

Si bien es cierto que por razones históricas el uranio nigerino es importante para Europa, a pesar de algunas fluctuaciones anuales, cuatro países se dividieron por partes iguales las importaciones europeas de uranio entre 2005 y 2020. Un 20% venía de Kazajistán, 19% de Australia, 18% de Níger y 16% de Uzbekistán, según la Asociación Nuclear Mundial.

“Ese equilibrio es fruto de una estrategia de diversificación lanzada en los años 2000 por los europeos”, confirman fuentes de la Comisión Europea (CE) en Bruselas.

Dispositivo antijihadista

En realidad, más que la cuestión económica, el problema europeo concierne la seguridad. Con 1500 militares en ese país, Níger, excolonia francesa independiente desde 1960, constituye el elemento central del dispositivo antijihadista montado por París en el Sahel. Esto es así después de la partida obligada de Malí en el verano de 2022.

Bajo la presión de la junta maliense, que recurrió a los mercenarios rusos de Wagner, Francia dejó ese país donde perseguía grupos armados islamistas desde hacía nueve años para instalarse en el vecino Níger. Las fuerzas especiales francesas estacionadas en Burkina-Faso también tuvieron que partir el año pasado, expulsada por el régimen surgido de otro golpe de Estado de septiembre de 2022.

En ese contexto, Níger, que servía de base de tránsito para las operaciones en Malí, recibe ahora el corazón del dispositivo militar francés, en una base cerca de Niamey: cinco drones Reaper y por lo menos tres aviones Mirage están desplegados en permanencia. París, así como Estados Unidos —que también tiene allí una base de drones y 800 hombres— y el resto de los europeos, apostó por ese país después de las elecciones de 2020, ganadas por Mohamed Bazoum, un demócrata opuesto a los métodos de las milicias de Wagner y a los putschistas de los países vecinos.

Francia podría perder ahora uno de sus últimos socios estratégicos e históricos en esa región africana para la lucha contra el jihadismo. El escenario de rechazo de la antigua potencia colonial parece repetirse después de Malí y Burkina Faso, en una zona marcada por los golpes de Estado fomentados por el grupo Wagner, representante de Rusia en la región.

Por el momento, sin embargo, el Kremlin llamó a “todas las partes” al “autocontrol”, solicitando “un rápido restablecimiento de la legalidad”. Una declaración que no sorprendió a los especialistas. Según Marie Mendras, experta en Rusia, “con este golpe Putin ha quedado sentado entre dos sillas. Mal podría defender a los golpistas apenas 15 días después de haber sido objeto de un intento de putsch contra su propio gobierno”.

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