Una pyme cordobesa llega a Chile con panificados congelados

CÓRDOBA.- Oscar Mario Decoberti era carnicero y María Isabel Sarmiento, empleada de una estación de servicios. Decidieron poner un almacén y después un súper en el que, en 1991, terminan instalando una panadería propia en Canals, en el sur de Córdoba. En 1993 se incendia el comercio y solo queda en pie el área de panificados, con la que siguieron; siete años después montan una panificadora que producía una variedad amplia de productos y terminó transformándose en Ultracongelados Canalasenses, que exporta a Chile y llega a 12 provincias.

La antigua Panificadora Sarmiento se expandió con varias sucursales en pueblos vecinos y en todas se producía. Oscar Mario Decoberti veía la limitación para extender sus ventas a todo el país y, además, estaba algo cansado de trabajar los 365 días del año. La pyme fue probando con diferentes productos para alcanzar distintas provincias pero las alternativas fracasaron, hasta que en 2005 comienza con los ultracongelados.

Hasta el 2012 convivieron la panadería tradicional con la fábrica de congelados, que abastecía a toda la zona aledaña a Canals. “El producto tuvo buena recepción porque tenía tecnología pero también conservaba el trabajo artesanal. El ‘boca en boca’ nos hizo crecer, llegamos a 12 provincias. Se reinvirtió todo lo que se generaba y más”, explica Oscar Decoberti hijo, quien con sus dos hermanas y su mamá continúan el negocio. Su papá murió en agosto del 2020.

La pyme comenzó procesando unas cinco bolsas de harina de 50 kilos y hoy son 100 toneladas al mes; están trabajando con capacidad completa (la planta tiene 850 metros cuadrados, con cámaras de frío) en tres turnos de lunes a sábados. En total emplean a 60 personas, un número importante para una localidad como Canals, en una zona básicamente agroganadera.

Decoberti (h) tiene 24 años y cuenta que, desde chico, ayudaba en la panadería: “Antes de conocer mi casa, conocí la panadería. Lo digo para mostrar lo importante que es para la familia el negocio”. Recuerda que en 2018 su papá les comentó a él y a sus hermanas que podían trabajar con la Agencia ProCórdoba -entidad público privada de la provincia orientada al comercio exterior- para tratar de exportar.

“Si ustedes quieren avanzar está la posibilidad; sino podemos exportar igual el entrenamiento implicará un crecimiento interno muy importante. Si se da, será un golazo”, recuerda Decoberti que les planteó su padre.

Dos años estuvieron trabajando para concretar la operación; la irrupción de la pandemia del Colvid-19 provocó demoras porque, por el tipo de producto, la logística es compleja. Con las fronteras cerradas el potencial cliente no podía llegar a la Argentina para conocer la planta y probar el producto.

El exportador es un comerciante del sur de Chile que pretendía montar panaderías en Santiago de Chile y detectó que le convenía comprar en la Argentina y no producir en su locación y trasladar los productos. En Canals acordaron desarrollarle productos especiales, con más gramaje que el que se usa para la Argentina y fabricar un pan especial.

“Cerramos un contrato de provisión y en agosto del año pasado hicimos el primer embarque- La relación continúa; estamos mandando cajas cada dos meses y la intención es que las exportaciones sean mensuales”, especifica Decoberti, quien enfatiza que la Pyme, con el tiempo, “redobló” la apuesta inicial que era venderle a todo el país. “Ahora queremos llegar también a otros mercados; tenemos el potencial para vender en Brasil, Paraguay”, indica.

Como ya no pueden ampliar más la actual planta por falta de espacio, el proyecto de la empresa es construir una nueva en el parque industrial que se está ejecutando en Canals. No solo harán la inversión por las posibilidades que, entienden, se abren en el exterior, sino porque el mercado local de los congelados está en crecimiento.

Para facilitar las operaciones de exportación hicieron todos los trámites para almacenar y cargar en camiones frigoríficos desde Canals: “Todo se hace en nuestra planta; la inspección de Aduana, todo lo que corresponde. El flete corre a cargo del cliente; no solo es costoso sino que también hay pocos camiones acondicionados”.

Decoberti subraya que, desde un comienzo, la Pyme se diferenció de la competencia porque al atender a muchas panaderías y supermercados, ofrecen el crudo congelado y no el precocido. Elaboran un total de 30 productos, entre los que destacan medialunas, facturas con relleno, con crema, membrillo, criollos, panes.

Estar radicados en el “interior del interior” genera dificultades extras a las que ya tienen todas las empresas argentinas por la situación de la macro; por ejemplo, los costos logísticos se encarecen por la distancia a los principales mercados consumidores e incluso el acceso a repuestos de tecnología o a insumos, se hace más complicado.

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