Investigan los nexos de dos presuntos “inorgánicos” de la AFI que habrían espiado a Alberto Nisman, Sandra Arroyo Salgado y Jaime Stiuso

Empezó a correrse el velo que cubre las operaciones de inteligencia realizadas alrededor del fiscal Alberto Nisman horas de que apareciera muerto de un tiro en la cabeza, tras denunciar a Cristina Kirchner.

Un dato revelador permitió establecer que el teléfono celular de Nisman tenía instalado un virus troyano para espiar sus comunicaciones y que el mensaje que sembró el virus provino de la misma dirección de IP que usaron dos especialistas en computación entrerrianos para vigilar las entradas y salidas del país de la jueza Sandra Arroyo Salgado y del ex jefe de contrainteligencia de la AFI Jaime Stiuso. Esta información, que hizo pública Clarín, fue confirmada a LA NACION por dos fuentes de los tribunales que dijeron que se consolida una línea de investigación para corroborar si hubo incidencia del gobierno kirchnerista para ordenar espiar a Nisman en días previos a su muerte y en la guerra de espías que se libró en torno al fiscal. Así se busca determinar quién está detrás de estas maniobras de espionaje y de la muerte del fiscal, que la Justicia considera un asesinato.

Estos dos entrerrianos son sospechosos de ser agentes inorgánicos de la AFI que monitorearon registros migratorios con un usuario de la agencia de inteligencia. Esta investigación forma parte del espionaje que se hizo a políticos, jueces y periodistas en 2015.

Son Pablo Palá, un ingeniero informático que trabajaba en el Tribunal de Cuentas de la provincia, y Alexis Lesa, que se despeñaba como director general de Informática de Entre Ríos, ambos procesados con el procesamiento firme. Los dos fueron apartados la semana pasada de sus funciones por el gobierno provincial. A Palá le otorgaron una licencia por seis meses sin goce de sueldo.

La IP desde la que se consultó las entradas y salidas del país y se envió el troyano es 190.210.180.181, instalada en Urquiza 1701, Paraná, Entre Ríos, y registrada a nombre de Palá, pero con línea telefónica a nombre de Lesa.

La Justicia estableció esta coincidencia entre la IP de origen del troyano y de los movimientos migratorios al cruzar los datos de dos expedientes: aquel en el que se investiga la muerte de Nisman y otra causa paralela por el espionaje sobre Arroyo Salgado y Stiuso.

El juez que maneja ambas causas es el mismo, Julián Ercolini, pero la investigación de la muerte de Nisman está delegada en el fiscal Eduardo Taiano y la del espionaje sobre Arroyo Salgado la tiene el fiscal Ramiro Gonzalez.

La Cámara Federal, al confirmar los procesamientos de Palá y Lesa, dio a entender que estas averiguaciones sobre movimientos migratorios de Stiuso la tarde del 18 de enero de 2015, cuando faltaban algunas horas para que apareciera el cadáver de Nisman, eran parte de una operación de organismos de inteligencia relacionados con la muerte del fiscal.

Los camaristas Martín Irurzun y Eduardo Farah escribieron que al analizar todos los datos juntos, la reunión de información de la que supuestamente participaron Palá y Lesa “fue realizada con la intervención de agencias de inteligencia estatales” y que “hay razones fuertes para presumir que los eventos no fueron aislados, sino que obedecieron a una actividad generalizada dirigida a determinados objetivos, en un contexto (por la época de los acontecimientos y los hechos que se produjeron por entonces) particularmente relevante”.

La Cámara recomendó profundizar el link entre el celular de Nisman hackeado con el troyano y estos dos sospechosos entrerrianos, avisando al fiscal Taiano que investiga la muerte de Nisman sobre estos avances. “Lo expuesto fortalece la hipótesis –planteada, entre otros, por los testigos que revestían como agentes de inteligencia, cuya identidad (dado el curso tomando desde ahora por la investigación) deberá ser reservada- de que habría existido involucramiento de funcionarios de los organismos en danza en el seguimiento y búsqueda de información de los damnificados”.

De hecho, Ercolini estaba aportando estas piezas al fiscal la semana pasada para cruzar la información con las declaraciones de agentes de inteligencia que viene tomando Taiano.

Luciano Legascue, abogado defensor de Palá y Lesa, dijo a LA NACION que se enteró por los medios de esta coincidencia de IP y que sus asistidos no son parte en la causa por la muerte de Nisman. “Procesalmente nada se ha dispuesto al respecto. Mis asistidos comercializaban IP de Iplan y no las controlaban cuando se consultaron los movimientos migratorios”, dijo el letrado.

Los movimientos migratorios de la jueza federal fueron consultados con el usuario de la Secretaría de Inteligencia WML el 27 de enero de 2015, a las 02:33:00. Los de Stiuso fueron revisados 38 veces desde el 18 de enero de 2015 -a las 16:14:10 y 16:14:17- hasta el 30 de enero a las 13:04:27.

En todos los casos, se activó la IP asociada al domicilio en Paraná, Entre Ríos, que era ocupado por Palá y al teléfono de Lesa. Ambos tenían a la época contratos con dependencias públicas de la provincia y especialidad en informática. Esa misma IP pertenece al domicilio de donde partió el troyano.

Stiuso explicó que ante la evidencia de que averiguaron sus movimientos migratorios y los de Arroyo Salgado entre el 18 y el 30 de enero no cabe otra que entrelazar estos hechos con la muerte de Nisman, ocurrida justamente el 18 de enero.

Las búsquedas en la base de datos de Migraciones con respecto a Stiuso comienzan el mismo día 18 de enero de 2015 a las 16;14;19 y 16:14:17, es decir cuando “aún no se sabía” lo que había ocurrido en el interior del departamento del fiscal Nisman en Puerto Madero.

“Al parecer, algunos no sabíamos lo que había ocurrido en el interior de ese departamento, pero a la luz de las búsquedas que desde la SI/AFI se efectuaron en la tarde del 18 de enero de 2015, otros sí lo sabían”, dijo Stiuso en la causa, considerando que la madre de Nisman advirtió su muerte cuando entró al departamento a las 22.30 de ese día.

Stiuso estaba enfrentado con un sector de la AFI que controlaba Fernando Pocino, exdirector de Reunión de Información de la AFI.

La AFI comandada por Oscar Parrilli buscaba a Antonio Stiuso, desplazado en diciembre de 2014. Stiuso, cercano a Nisman, dijo que temía por su vida y se fue a Estados Unidos. Pero para esa época agentes lo esperaban en inmediaciones de la fiscalía de Fabiana Fein por si iba a declarar. Finalmente lo hizo a fines de febrero.

Los peritajes informáticos determinaron que en el celular Motorola de Nisman había un troyano que ingresó por su cuenta de Yahoo!. Como el celular de Nisman era Android el virus con el que buscaban espiarlo no funcionó. Pero quien lo colocó lo hizo desde una IP ubicada en Paraná, Entre Ríos. Cuando la fiscal Fein advirtió el dato pidió allanar la casa, pero la jueza Fabiana Palmaghini autorizó solo tareas de inteligencia. Surgieron los nombres de Palá y Lesa, pero todo quedó ahí. El usuario de la AFI que consultó las entradas y salidas del país de Stiuso usó la misma IP que la que originó el troyano.

“Se perdió mucho y mucha prueba”, se lamenta ante LA NACION hoy un funcionario judicial cercano al caso que busca determinar si esta evidencia conecta a Entre Ríos con los que ordenaron la operación de inteligencia sobre Nisman y eventualmente, su muerte.

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