El fin de la hoja en blanco: avances en la “frontera escarpada” de la creatividad y la inteligencia artificial generativa

“Respire profundo antes de contestar” es una indicación muy humana. Y es una de las sugerencias de la economía del comportamiento antes de tomar una decisión, para no actuar de forma impulsiva y seguir un camino más pensado y estratégico. Por eso, a los científicos de DeepMind (una empresa a la vanguardia en inteligencia artificial, IA) les sorprendió comprobar en distintos sistemas de IA generativa (como ChatGPT de OpenAI y PaLM 2 de Google) que los resultados obtenidos a diferentes pedidos fueron sensiblemente mejores cuando se le indicó al algoritmo que “respirara profundo” antes de contestar.

El hallazgo fue publicado dos semanas atrás en la revista académica arXiv, en un estudio que se tituló “LLMs como optimizadores”, en el cual se exploraron nuevas formas de “promptear” (ingresar pedidos para la IA generativa).

No fue el único descubrimiento reciente en la tecnología del momento, que explotó con el lanzamiento de ChatGPT en noviembre de 2022, y que sigue avanzando de una forma tan rápida que hace que cualquier artículo sobre este tema quede viejo en cuestión de días.

Dos estudios distintos publicados en la misma semana (uno de la escuela de negocios Wharton, de la Universidad de Pennsylvania, y otro difundido por Nature) reportaron que la IA generativa ya está superando a los humanos en tareas creativas. Ambos incluyeron muestras grandes de personas y de sistemas algorítmicos a los cuales se les dieron tests típicos de este terreno, como, por ejemplo, imaginar 30 o 40 usos alternativos para un objeto (una soga, una pelota, etcétera). En ambos, la IA ya lleva la delantera.

“Entiendo que es tentador enfocar esto como una carrera entre lo artificial y lo humano, pero no sé si es muy útil. No es un enfoque novedoso; ocurrió con la imprenta y con otras tecnologías. Siempre nos preguntamos al principio si derrotará al ser humano y venimos perdiendo batallas en forma permanente”, dice a la nacion Agustín Gravano, experto en IA y en director de la carrera de Tecnología Digital de la Di Tella y del laboratorio de inteligencia artificial de esa universidad. “En el campo de la creatividad, por la aceleración que están teniendo los modelos, esto es inevitable. Es mucho más útil y relevante profundizar en para qué sirven, para que los vamos a utilizar”.

“La recomendación de respirar profundo antes de contestar algo es muy humana, pero también se trasladó, y con buenos resultados, a la inteligencia artificial”

Mientras chatea, Gravano recomienda ver un corto sobre Star Wars como si se hubiera hecho en 1923 que se viralizó recientemente en redes, como un ejemplo de los alcances creativos de esta nueva tecnología.

Como la frase popularizada durante la pandemia: “esto es dinámico”, Gravano destaca que aquí no hay respuestas absolutas: “Estamos todos inmersos en un ejercicio colectivo, tratando todavía de entender los alcances de este fenómeno”. Explorar los límites entre la IA y la creatividad (y también entre la IA y todo tipo de habilidad y conocimiento) equivale, como describieron hace unos días ocho investigadores para un trabajo publicado en Harvard Business Review (HBR), a “navegar una frontera escarpada”. Fabrizio Dell Acqua y siete coautores titularon así un trabajo de campo que relevó el impacto de la IA generativa en más de 700 trabajadores altamente calificados (consultores del Boston Consulting Group).

Todo es tan nuevo y marcha a una velocidad tan trepidante que en el estudio de DeepMind (el de “respirar profundo”) se cita como antecedente a un estudio famoso y “ya histórico”, titulado “LLMs are zero-Shot Reasoners”, que es tan viejo como de… ¡mayo de 2022!

En esta carrera que lleva tan poco tiempo vale la pena hacer doble clic en el trabajo de los creativos profesionales por un motivo importante: se trata de una profesión (al igual que sucede con los programadores) que viene trabajando con IA generativa desde bastante antes del lanzamiento de ChatGPT y, por lo tanto, hay más historial para indagar en la utilidad, formas de interacción, etcétera.

El creativo y estratega de marcas Diego Luque empezó a colaborar en su trabajo diario con esta nueva tecnología a principios de 2022, primero con la aplicación Write Sonic y luego con el paquete Premium de ChatGPT. “Es mi dupla creativa, hoy me parece imposible trabajar sin esta herramienta. La uso al menos dos horas por día, la saludo cuando llego y cuando me voy, nos tratamos en forma amable. Es genial para personalidades introvertidas”, le cuenta Luque a la nacion. El director de la agencia Camping la aprovecha para pelotear estrategias de marcas, ver ventajas y desventajas, hacer diagramas FODA, pedirle resúmenes de libros, traducir y para un sinnúmero de tareas.

“Hoy la discusión más relevante tiene que ver con que todo está definido por pocos jugadores muy poderosos”

“Lleva mucho trabajo esta interacción, es en un punto muy artesanal, pero lo que antes te llevaba diez horas de una reunión con un equipo, ahora lo podés hacer en dos horas”, agrega. Para Luque también esto implica “el fin de la hoja en blanco”: aunque estés en cero, dice, igual podés arrancar con la IA haciendo la primera jugada. Y la usa para tareas creativas más allá de lo laboral: “En un taller de escritura le pedí hace poco que ‘rompiera la sintaxis’ de un párrafo, y quedó una tecnopoesía alucinante”, ejemplifica.

En otro trabajo publicado en agosto en la HBR, Tojin Eapen y cuatro investigadores exploraron “Cómo puede la IA aumentar la creatividad humana”. Eapen remarca que los procesos de innovación tradicionales muchas veces fallan porque hoy no hay tantos buenos jueces para evaluar muchas ideas, o gente que sepa cómo combinarlas o aplicarlas, o porque se cae en el “sesgo de experto” (los especialistas reaccionan a la defensiva a lo novedoso). La IA generativa, dice el estudio, puede hacer un aporte fundamental combinando un gran número de ideas para lograr otras más potentes y superadoras.

Más que centrase en la “carrera”, para Gravano hoy la discusión más relevante tiene que ver con que todo está definido por pocos jugadores muy poderosos. “Las nuevas tecnologías, como la imprenta, la calculadora o cualquiera que miremos, siempre ‘democratizan’ conocimiento. Esta es la primera vez, sin embargo, que hay una diferencia, porque la tecnología en cuestión está extremadamente concentrada, la cancha está muy inclinada para que pocas empresas concentren todo el poder de cómputo y de procesamiento”, dice el profesor de la UTDT.

El fundador y CEO de la empresa de software Santex, Juan Santiago, coincide con esta mirada. Este riesgo –que va a contramano de la democratización– interpela a no tener una visión naif sobre el fenómeno. “Acá no hay Control-Z”, lo resume Santiago, en el sentido de que lo que se avance en este camino no se puede desandar y, por lo tanto, hay que pensar muy bien cada paso.

O, como le dicen en DeepMind a ChatGPT o PaLM2: “Respirá profundo antes de contestar”. ¿Por qué se obtienen respuestas mejores así? Obviamente, los algoritmos no tienen pulmones para respirar: lo que advirtieron en DeepMind es que la IA generativa se nutre de muchos chats de consultas en los que las respuestas que arrancan con un “OK, tomémonos antes unos segundos para respirar” suelen estar luego mejor estructuradas y fundamentadas. Esa es la explicación.

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