¿La ideología o la circunstancia como guía? Los casos de Pinedo (1962) y Rodrigo (1975)

En 1979, en la reunión de la Asociación Argentina de Economía Política (AAEP), presenté una monografía titulada Pinedo y Rodrigo, un solo corazón, basada en la similitud de las medidas adoptadas por Federico Pinedo, en 1962 (tercera vez que ocupaba la cartera económica), y Celestino Rodrigo, a mediados de 1975. Algunos asistentes, indignados, me encararon y me preguntaron cómo se me ocurría comparar el “gran” Pinedo con el “insignificante” Rodrigo, y diciéndome que el primero era conservador y el segundo peronista. Respondí que quería mostrar la importancia relativa de las circunstancias, versus la de las ideologías, en la formulación práctica de las políticas económicas, particularmente en circunstancias límite. Cuestión que puede tener enorme actualidad en la Argentina a partir del 10 de diciembre de 2023.

Sobre el particular conversé con el español Ernest Lluch Martín (1937-2000), quien estudió en la universidad de su Barcelona natal, y en la Sorbona. En 1967 fue expulsado de la universidad de Barcelona, a la que retornó en 1986 para dictar historia del pensamiento económico. Entre 1989 y 1996 fue rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, de Santander. Electo parlamentario en 1977, a partir de 1982 se desempeñó como ministro de Salud en el primer gobierno socialista presidido por Felipe González.

Fue asesinado por la ETA el 21 de noviembre de 2000. Al día siguiente, un millón de personas clamaron en las calles de Barcelona por el diálogo y la paz. En la demostración se dijo que Ernest se hubiera sentado y hubiera dialogado con sus asesinos, para diseminar sus ideas sobre la paz.

También fueron asesinados el colombiano Enrique Low Murtra, por las FARC; la polaca Rosa Luxemburgo, por soldados alemanes; y el japonés Korekiyo Takahashi, por soldados de su país.

–Una anécdota marca tu pasión por la investigación y también el toque que les imprimiste a algunos de tus actos.

–¿A qué te refieres?

–A Manuel Fernández López, nacido en España, pero que vivió casi toda su vida en la Argentina.

–Ahora recuerdo. En 2002 Manuel refirió que durante una década había buscado una traducción perdida de Manuel Belgrano de las Máximas generales del gobierno económico de un reino agricultor, de Francois Quesnay. A partir de citas fragmentadas pudo deducir de cuál edición francesa se había hecho la traducción. Le propuso a la AAEP realizar una “traducción conjetural” sobre la base del vocabulario y del estilo de Belgrano. Sin saberlo él, un ejemplar de los Anales de la Asociación llegó a mis manos.

–¿Y entonces?

–Fue un acicate directo para buscar el libro perdido. En uso de los recursos de movilidad que cuadran a un ministro, aproveché los fines de semana y días feriados para hacerme conducir a remotos pueblos de España. Lo encontré en una pequeña biblioteca de Sevilla.

–Hombre, y aquí viene el aspecto simpático de tu gestión.

–Cuando el entonces presidente Raúl Ricardo Alfonsín visitó España, recibió como obsequio el ejemplar número tres del facsímil del original de la obra, ya que el primero fue para el rey de España, y el segundo para Felipe González.

–Dame un ejemplo de un caso en el que las circunstancias fueron determinantes en la elección, por ejemplo, de las prioridades.

–Para Rogelio Frigerio la clave del desarrollo estaba en el acero, pero por exigencias de la balanza comercial, la política estructural de Arturo Frondizi comenzó con la denominada “batalla del petróleo”, la cual, en tres años, triplicó la extracción y casi se logra el autoabastecimiento.

–Comparemos las gestiones de Pinedo y Rodrigo, para luego extraer conclusiones.

–Comencemos por decir que ambos asumieron en circunstancias políticas y económicas dramáticas, que Pinedo renunció tras 19 días en el cargo, por razones políticas no estrictamente económicas, y que Rodrigo permaneció en el Ministerio durante 48 días, pero sin poder luego de un mes.

–¿Qué medidas adoptaron uno y otro?

–Pinedo liberó el tipo de cambio, aumentó de 10% a 13% la alícuota del impuesto a las ventas y subió 30% las tarifas de los combustibles, mientras que Rodrigo aumentó 160% el tipo de cambio comercial, duplicó el tipo de cambio financiero, y también duplicó las tarifas de los servicios públicos.

–Notables coincidencias.

¿Conocés algún otro ejemplo?

–A mediados de 1985, con diferencia de un par de semanas, la Argentina e Israel implementaron programas antiinflacionarios muy parecidos, a pesar de que sus diseñadores y ejecutores prácticamente no se consultaron entre sí.

–Todo esto luce demasiado determinista. ¿Estás diciendo que, dadas ciertas circunstancias, solo cabe esperar una determinada política económica?

–Está bien que me lo preguntes, para corregir la impresión que puede quedar de la comparación de las experiencias de Pinedo y Rodrigo. Tal semejanza derivó de situaciones límite, y se trató de respuestas de muy corto plazo. Pero cuando se trata de resolver problemas más estructurales, las diferencias pueden ser significativas. En todo caso, lo que digo es que el punto de partida es siempre importantísimo.

–Estoy pensando en el 10 de diciembre de este 2023.

–Supongo que todos los argentinos están pensando lo mismo. Según el resultado de las PASO, celebradas el domingo último, Patricia Bullrich o Javier Gerardo Milei son los candidatos que tienen mayor probabilidad de ganar la elección presidencial. ¿Qué implicará, a partir del cambio de gobierno, en términos de política económica práctica la victoria de cada uno de ellos, en octubre y noviembre próximos?

–Es la pregunta del millón, aunque como aquí el peso está tan devaluado, déjame decirte que es la pregunta del cuatrillón.

–Bromas aparte, me permito sugerir que las diferencias no van a ser tan importantes como lo sugirieron la campaña electoral y una porción del periodismo. Por una parte, porque no sabemos en qué condiciones estará la situación económica entonces, y el arranque no puede ser el mismo si la tasa de inflación de noviembre es de 4% o de 40%, y por la otra, tampoco se sabe con cuántos votos contará en el Congreso quien gane, dato esencial para aprobar la legislación requerida para implementar las ideas que tenga.

–¿Cómo puede una familia, un empresario o un profesional adoptar decisiones ante tanta incertidumbre?

–Entiendo el punto, pero es preferible contar con un gobierno idóneo, pero suficientemente flexible desde el punto de vista de la implementación de la política económica, que un gobierno que luce contundente e inflexible, pero cuyo accionar queda descolocado por la realidad. Hace mucho tiempo que la política económica dejó de ser unidireccional, para convertirse en una pulseada entre las autoridades y la población. Nada fácil, por cierto, pero no hay nada fácil en la vida.

–Querido Ernest, muchas gracias.

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