Nuevo operativo clamor: ¡Alberto candidato!

Cómo se nota la mano de Alberto en la economía, impresionante. Le bastaron dos días para llevar el dólar de 442 a 500. Cuando se bajó de la reelección dijo que lo hacía para ocuparse de la crisis que sacude al país, y eso hizo desde ayer tempranito. Logró convencernos: ahora todos le decimos que ya está bien, que lo preferimos como candidato.

En pocas palabras, Cristina la pifió al hacerlo presidente, y ahora, ella y todo el camporismo la pifiaron más al proscribirlo. Nuevo operativo clamor: ¡queremos al profesor en campaña!

Su debut como bombero de la crisis fue un extraordinario golpe de efecto. Nada de reunirse el sábado con Massita, de convocar el domingo de urgencia a Olivos al presidente del Banco Central, de preparar una batería de anuncios para contrarrestar la convulsión de la City porteña. Esa es la vieja política. El Beto, iconoclasta posmoderno, no se inclina ante fórmulas gastadas. Disruptivo, innovador, audaz, ayer, con las primeras luces del día, fue a una entrevista en la casa de Mex Urtizberea, humorista y conductor de un programa en Radio Nacional. No hay un error de tipeo: no se desplazó Urtizberea, un empleado del Gobierno, sino Alberto. Por lo que se vio en las imágenes, el diálogo fue pegado a la cocina, extraordinaria metáfora: el ámbito adecuado para el menú que pensaba servirle a los mercados.

Llamados a Massa y escenas de desorientación en el Gobierno: “¿Cuánto me dijiste que está?”

Básicamente, el diálogo distendido con Mex -aunque a primera vista puede parecer un tipo ligerito, intrascendente, es un buen animador de tertulias- era el plato elegido para disuadir a los especuladores. Desde la semana anterior, el blue, devenido red, estaba on fire: había saltado de 400 a 442 en apenas cuatro ruedas, verdadero cataclismo, pronóstico certero de tormenta de precios. El Beto buscaba llevar tranquilidad y, efectivamente, en unas horitas el red escaló hasta tocar los 470, un aumento brutal, pero sin nervios, sin locura, en medio de una verdadera pax cambiaria. ¡Qué capacidad de persuasión, master chef!

Si bien nadie escuchó el programa de Urtizberea, enseguida los medios y las redes se hicieron eco de las reflexivas declaraciones del Presi. No había que reparar en los 132.000 argentinos muertos por el Covid, sino en los que zafaron, que son muchos más (tiro, como idea, una nueva materia en la carrera de Medicina: “Aritmética de la salud”). De chiquito, contó, “hice de payaso, tengo una foto”. Si se filmara una película sobre su vida, le gustaría ser interpretado “por Robert de Niro”, a lo cual De Niro respondió que él es “actor, no payaso”. Reveló que a Fabiola no le gustó nada que el domingo interrumpiera la siesta porque “tenía reuniones pautadas”: cómo era posible que alguien que nunca labura se le ocurriera laburar el domingo a esa hora. Sostuvo que “nadie debe señalar a un candidato”, y en la frase siguiente señaló a Rossi y a Scioli. “Con la política no se gana plata”, aseguró; en su caso, la compensación es que está ganando un millón de amigos.

Por esas horas, Massita enfrentaba la fiebre del red con una receta no tan distinta: informó sobre inversiones de Edesur. Importantísimo: sin luz no podés enterarte cuánto sube el dólar.

También por esas horas, millones de mendocinos lloraban desconsoladamente por las calles: el viernes se habían congregado en la terminal ferroviaria para esperar la llegada, después de 30 años, del tren que une Buenos Aires con esa provincia. La restitución del servicio había sido anunciada pomposamente días atrás por Alberto y Massita. Pero el tren nunca llegó. Se barajan tres explicaciones. Una, reportada por nuestro corresponsal en Mendoza, Pablo Mannino, es que haya pasado de largo; la hipótesis fue después descartada porque la señal distintiva de la formación es que va más lenta que hace tres décadas. Otra posibilidad es que se haya desviado en el camino: tren kirchnerista al fin, quizás fue a parar a Formosa, a Tucumán, a Catamarca, a Santa Cruz… La tercera: en Trenes Argentinos todavía se están riendo del anuncio de Alberto y Massita.

Pienso que el red a 500 pesos es un buen número, una cifra redonda, de convertibilidad fácil, con perdón de esa palabreja. Ojo, dije 500, no 1000, que también es un número redondo. El Fondo Monetario nos tiró una soga: acaba de comunicar que trabaja con el Gobierno para fortalecer el acuerdo, y que las negociaciones avanzan “de manera constructiva”. Buena gente: estamos ahorcados y nos tiran una soga.

Massita se puso firme. En tono amenazante dijo que para restaurar el orden está dispuesto a ir a la Justicia. Coincido. Va a terminar en los tribunales.

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